Interoperabilidad

Garantizar que se pueda acceder a la información y a los servicios de manera eficiente, segura y coherente a través de sistemas digitales, sin barreras propietarias ni dependencias exclusivas de proveedores comerciales ("lock-in").

La interoperabilidad implica que la información, los servicios y la infraestructura públicos funcionen de manera conjunta, superando barreras organizativas, técnicas, geográficas e institucionales.

Consideramos que ninguna persona debería verse atrapada en una plataforma, dispositivo, proveedor o sistema específico para acceder a servicios públicos o participar en la vida pública digital. Las personas deben poder trasladar su propia información entre servicios cuando sea necesario; los registros públicos deben permanecer accesibles a lo largo del tiempo; y los sistemas deben poder evolucionar o ser sustituidos sin interrumpir la continuidad, el acceso o la rendición de cuentas.

Para una entidad que presta servicios públicos, la interoperabilidad significa utilizar estándares abiertos, formatos compartidos, identificadores comunes e interfaces documentadas para que los servicios puedan conectarse e intercambiar información de forma fiable. La información debe fluir de manera predecible, segura e inteligible entre sistemas de confianza, sin barreras, duplicaciones ni dependencias innecesarias. Esto implica evitar dependencias exclusivas innecesarias, fomentar la portabilidad y la compatibilidad entre dispositivos y plataformas, y diseñar servicios que sigan siendo utilizables en diversos entornos técnicos, niveles de conectividad y tecnologías de asistencia.

La interoperabilidad también conlleva garantizar que el intercambio de información se realice de forma segura, contando con mecanismos adecuados de autenticación, auditabilidad y gobernanza sobre el flujo de datos entre sistemas. Estar abierto y conectado no significa estar desprotegido.

Ejemplos de requisitos (ilustrativos)

Estos ejemplos se basan en normas, reglamentos y leyes internacionales consolidados, que se enumeran detalladamente en la sección siguiente.

  • La información y los servicios se publican utilizando estándares abiertos y libres de derechos ("royalty-free") siempre que sea posible, en lugar de formatos propietarios o dependencias técnicas cerradas.

  • La información pública fundamental utiliza vocabularios, identificadores y metadatos compartidos para que personas, organizaciones, lugares, servicios y registros puedan interpretarse de manera coherente en todos los sistemas.

  • Los datos públicos se estructuran para facilitar su localización, accesibilidad, interoperabilidad y reutilización entre sistemas e instituciones.

  • Los servicios públicos ofrecen API adecuadas o interfaces equivalentes que permiten un intercambio seguro y autorizado con otros sistemas de confianza.

  • Los sistemas se diseñan para evitar dependencias exclusivas innecesarias de proveedores y permitir la migración a proveedores alternativos sin pérdida de datos, continuidad del servicio ni merma en la rendición de cuentas públicas.

  • Las plataformas dominantes o los servicios que actúan como intermediarios en el acceso a la información pública no deben obstaculizar la interoperabilidad legítima, la portabilidad ni la capacidad de elección de las personas.

Estándares, normativas y leyes que fundamentan este trabajo

Organizaciones que trabajan en este ámbito